El otoño empezaba a acabarse. Septiembre pasó, junto con Octubre, pues los dos se fueron a dormir a las once y veinticuatro de la noche. Noviembre, con su bufanda violácea y sus guantecitos a juego se resistía a irse, pero Diciembre, que siempre quería destacar en todo, lo empujó a un lado de la carretera, dejándolo en el suelo, llorando desconsoladamente.
Fuera nevaba con fuerza. Los copitos de nieve que se adherían al cristal se fundían por el calor de este. Y pequeñas gotitas empezaban a recorrerlo hasta terminar desapareciendo en el borde de la ventana.
En el interior de la habitación, el chico se levantó de la silla para coger un librito de la estantería, empapelada con muchas fotos polaroid y frases con mil y una palabras de amor.Lo abrió por la primera página y empezó a leerlo, mientras ella, tumbada en la cama, se miraba las manos y suspiraba, continuamente.
Él la miró y la recorrió con la vista, desnudándola con la mirada. Sacudió la cabeza y siguió con la lectura intensiva.
En el interior de la habitación, el chico se levantó de la silla para coger un librito de la estantería, empapelada con muchas fotos polaroid y frases con mil y una palabras de amor.Lo abrió por la primera página y empezó a leerlo, mientras ella, tumbada en la cama, se miraba las manos y suspiraba, continuamente.
Él la miró y la recorrió con la vista, desnudándola con la mirada. Sacudió la cabeza y siguió con la lectura intensiva.
Ella lo observó por el rabillo del ojo y luego volvió a suspirar, haciendo que el hombre la mirase de nuevo y esbozara una sonrisa torcida, de esas que tanto le gustaban a ella.
-¿Ocurre algo? -susurró, dejando el libro en la mesa.
Ella negó con la cabeza.
El hombre puso los ojos en blanco y se puso encima de la chica, poniendo sus brazos por encima de la cabeza y dejándola inmovilizada.
-Repito, ¿ocurre algo?
-Esto no es más que un sueño, ¿verdad? -intentó besar sus labios, pero él se apartó, jugando.
Él se encogió de hombros y la besó con fuerza, intensidad, pasión. Un beso largo y romántico, haciendo que la chica inspirara aire con fuerza y abriera los ojos al máximo. Mientras, sus lenguas jugaban juntas y sus salivas se intercambiaban.Las manos de él se metieron por debajo de la camiseta de la chica y, lentamente, se la quitó. Ella desabrochó esa camisa negra que tan bien le quedaba y acarició su torso con las manos mientras el hombre mordía delicadamente su cuello e investigaba por zonas prohibidas, haciéndose el sordo a los gemidos de ella.Después de unos minutos de investigación y de juegos, él ya estaba dentro de ella. La chica lo sentía muy bien y por eso se agarraba a sus brazos mientras respiraba entrecortadamente, con la cabeza ladeada y los ojos bien cerrados, para sentirlo todo mejor. El torso del hombre estaba perlado de sudor, al igual que la frente y la espalda. Ella metió un dedo en la boca del hombre y él jugó un poquito, mientras observaba la sonrisa de la chica y su rubor en las mejillas. Era tan preciosa… tan perfecta que temía que se fuera a romper. Por eso la trataba con tanto cariño. Ella, para aquel hombre, era el más bello ser del mundo. Él para ella era su protección, su bastón para caminar, su mundo entero. El centro de su vida y el barco para cruzar cualquier océano. Por eso lo trataba tan bien. Porque si él se iba ella moría.
Dejaron que los minutos pasasen entre gemidos y respiraciones entrecortadas, haciendo el amor, disfrutándo el uno del otro tras estar tanto tiempo "separados".
Dejaron que los minutos pasasen entre gemidos y respiraciones entrecortadas, haciendo el amor, disfrutándo el uno del otro tras estar tanto tiempo "separados".
Cuando todo acabó, ella se acorrucó en el pecho del hombre, que la abrazó con fuerza.
-Qué sueño más bonito...
Él rió.
-¿De qué te ríes?
-De que esto no es un sueño.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque siempre que sueño contigo gimes mucho menos que en la realidad.
Un momento de silencio y los dos comenzaron a reírse, ajenos al frío del exterior pues ellos ya estaban bastante... ¿caldeados?
Así fue como Diciembre se marcó un buen tanto, ante la envidia de sus antecesores. Era el mes del frío, de la Navidad, de los regalos, de las buenas comidas… pero sobretodo el mes de la familia y el Amor. Pero lo que él no sabía era que, caminando con actitud chulesca y desgarbada, iba Enero, dispuesto a comerse el mundo entero.



Jajaja, me ha encantado!
ResponderEliminarVaya con Enero, a ver si le pego un mordisco y se le quita esa idiotez que llevan todos los chulos.
Haciendo el amor ¿eh? ;)
Saludos de colores =)
jjajaj como mola :)
ResponderEliminarAsí que eso es amor...Creo que mi subespecie se ha vuelto inmune a ese tipo de sentimientos ^^
ResponderEliminarQue envidia te tengo, hermanito :)
Ya sabes, me gusta, bastante, me da de qué pensar xD
¡Besitos!
A mi me gusta más Octubre, suena a hojas que pisar ^^
ResponderEliminarJajaja, que bonito!
ResponderEliminarSi nos lo paramos a pensar, que rapido pasa todo. Hace nada comenzaban a venir los primeros aires fríos y ahora ya estamos acabando el año.
Me has hecho sonreir, te lo agradezco.
Un beso :) !