miércoles, 30 de diciembre de 2009

Gente.


La verdad es que nunca me he parado a pensar por qué la vida es así. ¿Por qué hay personas que pueden resultar tan hipócritas? ¿Por qué todos creen que el perdón cura todos los males que los seres humanos nos provocamos? ¿Acaso si las grandes potencias mundiales pidieran perdón a todas las víctimas de las guerras las cosas se solucionarían?
El mundo es extraño. Y está lleno de gente extraña. Gente alta, baja, regordeta, flacuchas, con ojos claros como una centella u oscuros como un océano a mitad de la noche... Pero el físico no es lo que importa en estos casos. Lo que importa es lo de d e n t r o. Porque hay personas frías, a las que todo le da igual, que tienen un corazón rodeado de hielo seco, de ese que no se funde con el calor. Hay personas crueles, las que solo se divierten con el mal de los demás y que, como debe de ser, se haccen más grandes cuanto mayor odio acumulan. Hay personas hipócritas, que te sacan una sonrisa y por detrás te clavan un puñal infectado con hormigas de fuego. Pero además, hay personas amables, sinceras, cariñosas y respetuosas. Pocas, pero las hay.
¿Qué en qué grupo me meto yo?
Frío, un poquito de crueldad. También sinceridad, amabilidad, lealtad... y un largo íncide de etcéteras.
Pero yo sigo sin entender una cosa: ¿por qué, teniendo cosas tan buenas y bonitas, solo sabemos sacar lo malo de nosotros mismos en la mayoría de las situaciones?
Yo sigo diciendo que el perdón no soluciona nada, ni un abrazo, ni recordar los buenos tiempos. Para mí, la persona que me falle o que me haga daño, desaparecerá de mi vida, la daré por muerta, asesinada o "suicidada". Mi corazón es pequeñito y si le abro las puertas a alguien es para que se quede. No para que a la mínima, todas las mierdas que he cometido en mi patética vida me sean restregadas una y otra vez. Dicha personas dejará de existir para mí.
Mi crueldad, mi frialdad, mi antipatía, mis juegos, mis engaños, mis torturas... todos irán a por esa persona en concreto. Y soy muy competitivo.
¿Por qué soy de esta manera? Ni idea. Supongo que el mundo ha hecho que sea así, que tenga un enorme caparazón contra él. Contra su dolor, sus miedos, sus infelicidades...
Y la verdad es que me gusta ser así. porque gracias a mis cosas malas he encontrado a personas que me hacen sacar lo más bonito que puede haber en mí.


Feliz Año 2010 a Todos. Que todos vuestros deseos se hagan realidad. Y si no se hacen... a seguir soñando toca.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Carta a Santa Claus:

Querido y adorado bicho rojo de las Navidades:

¿Te acuerdas de mí? Sí, como olvidarse. Soy el niño que el año pasado te pidió a una persona como regalo de Navidades. ¿Y qué me trajiste? Una absurda corbata roja, unos calcetines, una colonia Don Algodón y 50 euros.
Pero no me trajistes a esa persona, esa que tanto amaba yo. Bueno, en realidad, ahora ese ser humano no me importa mucho. He aprendido a sustituir lo inalcanzable por algo que puedo conseguir... mínimamente.
Lo que quiero para estas Navidades no es un regalo que se pueda meter en una cajita y envolverlo con un papel precioso. Ni es una cosa que valga dinero. No es nada material. Es algo que está dentro de mí. Algo que el año pasado se me rompió, porque jugué demasiado con él. Ya sabes, tengo las manos de mantequilla y todo se me cae al suelo con la consecuencia de acabar estallando en mil pedazos.
Quiero un corazón nuevo.
Sí, de esos que saben amar y querer. De esos que cuando pronuncias un Te Quiero sale desde ahí. De esos corazones tan bonitos que se pintan en San Valentín y que saben a azucar. De esos corazones que muy pocas personas guardan intactos. Yo ya no sé amar. No sé lo que es eso. No sé que se siente y que no se siente. Por eso, y por una persona en especial, quiero mi corazón nuevo. No pido tanto, ¿verdad?
Al menos este año no te he pedido un beso de ninguna persona.

Atte: Zero.


P.D: Como este año no me traigas lo que quiero pagarás las consecuencias, viejo gordiflón -al que adoro, por supuesto-.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Ni ahora soy ni mañana seré.


A fuera está lloviendo. Miro por la ventana empapada y lo único que veo es un mundo que se mueve al compás de un metrónomo oxidado por el tiempo.
¿Y sabes lo que más me duele? Que tú te mueves con ellos, como una marioneta. Sé que no es tu culpa, pero... ¿podrías pararte a mirarme alguna vez de estas? Sabes lo que brillan mis ojos cada vez que te veo. Sabes de la manera que mi corazón late cada vez que tus ojos se posan en los míos. Sabes lo mucho que me atraes, pero... ¿eso que más da?
Tu corazón es ocupado por otra persona y yo no soy nada. Ni ahora soy ni mañana seré. Es una frase que me encantaría que alguien escuchara.
Pero supongo que lo único que quiero es mirarte, hacerte ver que hay más personas en tú jodido alrededor. Que la vida no se queda dónde tú crees. Pero eso es imposible. Es una cuestión de edad, de mentalidad, pero sobre todo... de sexo.
Me gustaría decirte tantas cosas... me gustaría tanto conocerte.
¿Sabes? Me llaman Zero, porque dicen que conmigo todo puede empezar o todo puede acabar. Y estoy empezando a creer en ello.

martes, 8 de diciembre de 2009

This is not a dream.

El otoño empezaba a acabarse. Septiembre pasó, junto con Octubre, pues los dos se fueron a dormir a las once y veinticuatro de la noche. Noviembre, con su bufanda violácea y sus guantecitos a juego se resistía a irse, pero Diciembre, que siempre quería destacar en todo, lo empujó a un lado de la carretera, dejándolo en el suelo, llorando desconsoladamente.
Fuera nevaba con fuerza. Los copitos de nieve que se adherían al cristal se fundían por el calor de este. Y pequeñas gotitas empezaban a recorrerlo hasta terminar desapareciendo en el borde de la ventana.
En el interior de la habitación, el chico se levantó de la silla para coger un librito de la estantería, empapelada con muchas fotos polaroid y frases con mil y una palabras de amor.Lo abrió por la primera página y empezó a leerlo, mientras ella, tumbada en la cama, se miraba las manos y suspiraba, continuamente.
Él la miró y la recorrió con la vista, desnudándola con la mirada. Sacudió la cabeza y siguió con la lectura intensiva.
Ella lo observó por el rabillo del ojo y luego volvió a suspirar, haciendo que el hombre la mirase de nuevo y esbozara una sonrisa torcida, de esas que tanto le gustaban a ella.
-¿Ocurre algo? -susurró, dejando el libro en la mesa.
Ella negó con la cabeza.
El hombre puso los ojos en blanco y se puso encima de la chica, poniendo sus brazos por encima de la cabeza y dejándola inmovilizada.
-Repito, ¿ocurre algo?
-Esto no es más que un sueño, ¿verdad? -intentó besar sus labios, pero él se apartó, jugando.
Él se encogió de hombros y la besó con fuerza, intensidad, pasión. Un beso largo y romántico, haciendo que la chica inspirara aire con fuerza y abriera los ojos al máximo. Mientras, sus lenguas jugaban juntas y sus salivas se intercambiaban.Las manos de él se metieron por debajo de la camiseta de la chica y, lentamente, se la quitó. Ella desabrochó esa camisa negra que tan bien le quedaba y acarició su torso con las manos mientras el hombre mordía delicadamente su cuello e investigaba por zonas prohibidas, haciéndose el sordo a los gemidos de ella.Después de unos minutos de investigación y de juegos, él ya estaba dentro de ella. La chica lo sentía muy bien y por eso se agarraba a sus brazos mientras respiraba entrecortadamente, con la cabeza ladeada y los ojos bien cerrados, para sentirlo todo mejor. El torso del hombre estaba perlado de sudor, al igual que la frente y la espalda. Ella metió un dedo en la boca del hombre y él jugó un poquito, mientras observaba la sonrisa de la chica y su rubor en las mejillas. Era tan preciosa… tan perfecta que temía que se fuera a romper. Por eso la trataba con tanto cariño. Ella, para aquel hombre, era el más bello ser del mundo. Él para ella era su protección, su bastón para caminar, su mundo entero. El centro de su vida y el barco para cruzar cualquier océano. Por eso lo trataba tan bien. Porque si él se iba ella moría.
Dejaron que los minutos pasasen entre gemidos y respiraciones entrecortadas, haciendo el amor, disfrutándo el uno del otro tras estar tanto tiempo "separados".
Cuando todo acabó, ella se acorrucó en el pecho del hombre, que la abrazó con fuerza.
-Qué sueño más bonito...
Él rió.
-¿De qué te ríes?
-De que esto no es un sueño.
-¿Cómo lo sabes?
-Porque siempre que sueño contigo gimes mucho menos que en la realidad.
Un momento de silencio y los dos comenzaron a reírse, ajenos al frío del exterior pues ellos ya estaban bastante... ¿caldeados?

Así fue como Diciembre se marcó un buen tanto, ante la envidia de sus antecesores. Era el mes del frío, de la Navidad, de los regalos, de las buenas comidas… pero sobretodo el mes de la familia y el Amor. Pero lo que él no sabía era que, caminando con actitud chulesca y desgarbada, iba Enero, dispuesto a comerse el mundo entero.

lunes, 7 de diciembre de 2009

¿Pero dónde te metes?

Nee, Kyrd:

Hace tiempo que ni siquiera pienso en tí. ¿Te ha pasado algo? No recibo tus llamadas en mi mente cada cinco segundos. ¡No siento tu frialdad!
¿Sabes? A veces pienso que te he olvidado por completo. Que ya no hay más frío en mi corazón. Sí, ese que te encargaste de rodear con una muralla. Pues ahora no hay una muralla. Solo un cristal. No me des las gracias. Dáselas a Obreros del Corazón S.L. Son geniales; te los recomendaría, pero no me ibas a escuchar.
Oye, Kyrd: ¿Sabes algo de la Señorita Rock&Roll? Hace tiempo que no la veo. Se fue de viaje al Pais de Nunca Jamás y ya no he vuelto a saber de ella. Ojalá tu la hayas visto y hayas podido mirarla a los ojos y verla sonreir de esa manera tan especial.
Por cierto, Dios de los Fríos Desechos, ¿qué tal va ese corazóncito roto por el dolor y el odio hacia las personas? No todas son tan malas. Hay personas buenas... ¡Vale! No me grites. Sé que el yang puede sobre el pobre ying, pero solo es cuestión de alcanzar la perfección en tu orgullo y no ver nada en tu luz, ¿verdad que sí, Kyrd?
Yo no tengo mucho que decirte. Me siento solo. Te echo de menos. Tu frialdad, tu manera de matar con una sola mirada, tu caracter... Todo. Pero a veces me alegro de que te fueras al Submundo a buscar tu verdadero ser. ¿Lo encontraste? ¿Cómo? Mira, las ocho y media de la noche. La hora en la que nos conocimos ese Septiembre. ¿Casualidad? Ni idea, Kyrd.
¿Volverás algún día para que podamos entrenar con las espadas?



Ojalá.