Me paro a pensarlo y obtengo el siguiente resultado:
¿Y ahora qué?
Respuesta: No tengo ni idea.
lunes, 28 de septiembre de 2009
sábado, 19 de septiembre de 2009
Desear es querer
Siento como la sangre corre a gran velocidad por mis venas. Siento como el aire sale y entra de mis pulmones con más rapidez a cada segundo que la manecilla más fina del reloj cuenta. Siento como el muro de contención que estaba construyendo a mi alrededor de derrumba con más facilidad. Siento todas estas cosas cuando tu piel se roza con la mía, cuando tus ojos clavan su mirada en los míos y cuando tus labios rozan suavemente mi cuello. Ahora, encerrémonos en tu habitación y hagamos cosas que no tendríamos que hacer. Deja que te toque y dejaré que hagas lo mismo. Deja que te desnude con la mirada y con las manos y dejaré que des rienda suelta a tu lujuria. Deja que sienta tu cuerpo sobre el mío y yo seré tuyo desde el principio hasta el final. Deja que esto ocurra esta noche. Desear es querer y querer es poder. Puede que después nos arrepintamos, pero ahora no lo vamos ha hacer. Deja que te ame y que te haga el amor hasta que mis fuerzas se agoten. Soy tuyo ahora. Haz conmigo lo que desees.
Delirios de pequeños anhelos
El simple hecho de que te puedo ver por las calles, paseando tranquilamente, en tu mundo y a tu manera, me hace sentir extraño. El simple saber que tengo la oportunidad de poder verte viviendo tu vida me entristece, porque sé que yo nunca seré parte de ella. Y la verdad, no quiero serlo por una parte. Porque... ¿qué conseguiría siendo parte de tu vida? ¿Tus besos? ¿Tus abrazos? ¿Tu atención? Yo no quiero eso de ti. Lo único que quiero es que me ames de la misma manera en la que yo lo hago, solo eso. No quiero besos, ni abrazos ni muestras de cariño si no quieres. Solo quiero ser esa parte tan importante en tu corazón sin la que no podrías vivir. Quiero que me necesites solo para respirar. Quiero que sonrías cada vez que me veas. Quiero que me quieras. Pero eso nunca se hará realidad. Y tengo con conformarme con una simple mirada, un simple reconocimiento físico y una simple pasividad por tu parte. Tú seguirás con tu vida... pero yo tardaré en seguir con la mía si tú no estás en ella. Aunque ahora que lo pienso... nunca estuviste, solo fueron delirios de pequeños anhelos.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Las palabras que nunca diré...

Los pasillos se sienten vacíos sin tí. Las habitaciones no son cálidas ni expectantes. Los rostros no son los deseados. Bueno, las personas no son las amadas. Sigo mirando a través de una ventana para ver si estás ahí, en tu mundo. Sigo volviendo la cabeza hacia las habitaciones para ver si estás dentro, pensando en tus cosas. Sigo buscando tu rostro entre la gente y nunca encuentro nada. Jamás. Y eso duele. Te fijas en unas, en otras... pero ninguna persona eres tú. Y se qué nunca vas a saber lo que te quiero decir, por que ya no estás aquí. Y sé también que nunca me perteneciste. Pero lo que yo siento por tí te pertenece solo y exclusivamente a ti. O al menos... lo que sentía. Las palabras que nunca diré... pertenecen a la realidad.
miércoles, 16 de septiembre de 2009
¿Qué hubiera pasado?

A veces pienso que hubiera pasado si en ese día en el que entraste por la puerta, por primera vez, no me hubiera fijado en ti. Me pregunto que habría pasado si tú no me hubieras tratado con el cariño y respeto con el que me trataste. Pienso en qué habría pasado si no me hubiera enamorado de tí, en que hubiera pasado si yo te hubiera dejado ir para siempre, como debí hacer hace tiempo. Me pregunto, una y otra vez, que fue lo que pasó para que, desde el primer día, yo fuera 'tuyo' desde el principio hasta el final. Y también me pregunto que es lo que hubiera pasado si nunca te hubieras marchado. ¿Sería yo así ahora? ¿Sería yo quien realmente soy en estos momentos? ¿Seguiría teniendo un corazón sano y no un corazón herido? Dímelo desde mis sueños: ¿Qué hubiera pasado?
martes, 15 de septiembre de 2009
El último beso
Aún recuerdo de la manera en la que nos mirábamos. Aún recuerdo la manera en la que acaricié su mejilla y borré las lágrimas de ella. Recuerdo tu sonrisa y tus ojos castaños, tan tristes, tan destrozados. Pude sentir el pulso en tus venas, como cada vez de hacía menos apreciable. El tiempo se había agotado, pero ahí estábamos nosotros, luchando contra él. Aunque sabíamos que era imposible.
Nos levantamos al mismo tiempo y caminamos alegres, aparentemente, aunque yo sabía que en tu interior estabas muriéndote poco a poco. Frente a un sitio iluminado, te paraste ante mí y cogiste el mi rostro entre tus manos, tan delicadas, tan suaves. Tu tacto aún me sigue electrizando en mis sueños. Y entonces me besaste. Fue un beso largo, p r o l o n g a d o. Pude sentir tu saliva en la mía, tus brazos alrededor de mi cuello, mis brazos alrededor de tu cintura. Saboreé tus labios lentamente.
"Te quiero..." dijiste.
"Yo también" respondí, con un susurro.
Entonces te separaste de mí, con el corazón en un puño, sangrando y dolorido, sin vendas ni tiritas y te despediste con la mano. Yo simplemente me quedé parado, sin saber que hacer, con la mente colapsada por los recuerdos. Y cuando desapareciste en la nada... mi interior se derrumbó. Y fue cuando supe que nunca más, o al menos en mucho tiempo, volvería a ser el mismo de antes.
Nos levantamos al mismo tiempo y caminamos alegres, aparentemente, aunque yo sabía que en tu interior estabas muriéndote poco a poco. Frente a un sitio iluminado, te paraste ante mí y cogiste el mi rostro entre tus manos, tan delicadas, tan suaves. Tu tacto aún me sigue electrizando en mis sueños. Y entonces me besaste. Fue un beso largo, p r o l o n g a d o. Pude sentir tu saliva en la mía, tus brazos alrededor de mi cuello, mis brazos alrededor de tu cintura. Saboreé tus labios lentamente.
"Te quiero..." dijiste.
"Yo también" respondí, con un susurro.
Entonces te separaste de mí, con el corazón en un puño, sangrando y dolorido, sin vendas ni tiritas y te despediste con la mano. Yo simplemente me quedé parado, sin saber que hacer, con la mente colapsada por los recuerdos. Y cuando desapareciste en la nada... mi interior se derrumbó. Y fue cuando supe que nunca más, o al menos en mucho tiempo, volvería a ser el mismo de antes.
Pain's Rider

Las colinas de la lejanía permanecían tranquilas. Los cúmulos de nubes negras que se habían interpuesto entre el sol y la tierra amenazaban con descargar toda su furia sobre las devastadas laderas. Los animales habían huido, asustados, hacía tiempo. Las personas habían muerto de pura soledad y tristeza. La luz ahora ya no existía ese lugar. Un rayo iluminó la nada de las praderas, dejando entre ver la figura de un jinete y su caballo. Un caballo oscuro, de crines grises y ojos chorreantes de sangre. Y un jinete que se protegía del viento con una sotana larga y negra. Tenía la capucha echada sobre su pelo, medianamente largo y castaño oscuro. Sus ojos permanecían cerrados.Cuando los abrió, dos fríos y azules puntos se vieron en la oscuridad de nada. Esbozó una sonrisa torcida e indicó a su caballo que siguiera adelante.
-Todavía hay mucho que recorrer -no abrió la boca para hablar, pero su voz se escuchó. Una voz agradable, cálida y amable.Se alejaron por las devastadas colinas del Sur, sin ningún objetivo fijo y menos un lugar.
Él era The Pain Rider, también llamado: Skaip
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


